viernes, 7 de abril de 2017

Muestras de científicos Venezolanos


Bisturí punta de diamante 


La cuchilla de diamante le valió a Fernández Morán el Premio John Scott (1967), convirtiéndose en el único latinoamericano con dicho galardón. Asimismo, fue propuesto para el Premio Nobel, petición que rechazó, pues tendría que renunciar a su nacionalidad venezolana y adoptar la ciudadanía estadounidense

Con el avance de la ciencia se iba haciendo necesarios instrumentos cada vez más necesarios instrumentos más precisos, siendo uno de los más versátiles el bisturí de diamante, inventado por el venezolano Humberto Fernández-Morán (Maracaibo, Estado Zulia 18 de febrero de 1924 – Estocolmo, Suecia, 17 de marzo de 1999):


Utilizado para realizar desde microcirugías oftalmológicas (de los ojos), pasando por sus aplicaciones por los orfebres para cortar lentes de alta precisión o materiales finos como la plata, hasta su uso para conseguir muestras lunares traídas de misiones en el espacio.

Esta innovación difiere de los escalpelos de uso cotidiano por tener una hoja hecha de diamante, que permite cortar casi lo que sea de forma muy precisa.

La cuchilla de diamante le valió a Fernández Morán el Premio John Scott (1967), convirtiéndose en el único latinoamericano con dicho galardón.

Asimismo, fue propuesto para el Premio Nobel, petición que rechazó, pues tendría que renunciar a su nacionalidad venezolana y adoptar la ciudadanía estadounidense


Muestras de científicos Venezolanos

Vacuna contra la lepra

Referirse a la medicina y algunos descubrimientos científicos es sinónimo de hablar del médico venezolano Jacinto Convit García.
El ilustre médico en sí fue un gran aporte al mundo de la ciencia logrando controlar la lepra y otras enfermedades endémicas, además de crear el Centro de Investigaciones Científicas, donde nació el Instituto de Biomedicina de Caracas (IBC), que desde el año 1973 es la sede del Centro Internacional de Investigación y Adiestramiento sobre Lepra y enfermedades afines de la Organización Panamericana y Mundial de la Salud. Allí, después de mucho esfuerzo conjunto y continuo, surgió la vacuna contra la lepra, que sirvió de base para la vacuna contra la leishmaniasis.
Siendo estudiante de medicina, en 1932, se interesó de manera especial por los enfermos de lepra. Como médico impulsó una campaña a favor de los leprosos, luchó contra el aislamiento y maltrato a los pacientes de esa enfermedad terrible de la piel.
El doctor Martín Vegas, conocido pionero en los estudios sobre la lepra, invitó a Convit a visitar la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas, donde se alojaban cientos de pacientes afectados por lacería o lepra. En 1990, Convit escribía que su permanencia en Cabo Blanco fue enriquecedora en el plano personal y profesional.

Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, Convit y su equipo pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal.


Inventos de Leonardo Da Vinci


El hombre genio que mejor define el cambio de paradigma de la Humanidad nació un 15 de abril de 1452 en la villa Toscana de Vinci. Hijo natural de una campesina, el mayor genio que ha visto jamás la humanidad, amaba el conocimiento por encima de todas las cosas. Sintetiza como ninguno al hombre del Renacimiento. Pintor, escultor, cocinero, estratega de guerra, músico, ingeniero e inventor, Leonardo Da Vinci, como buen hombre de su tiempo, el Renacimiento, buscaba la sabiduría en todo.


La Bicicleta 
En 1490 se encontró en la obra “Codez Atlanticus”  el primer dibujo de que conocemos hoy en día como bicicleta. En el esquema se encontraban las dos ruedas que distinguen a este vehículo, un sistema de dirección y una transmisión de cadena.


El Helicóptero
La estructura del tornillo aéreo inventado por Da Vinci es el primer antecedente de lo que hoy conocemos como helicóptero. Era un modelo de carcasa abierta, equipada con asientos y mandos para el piloto, que establecieron las bases de una tecnología que sería implementada muchos siglos después.
El automóvil

El vehículo autopropulsado es uno de los diseños más adelantados a su tiempo. Un coche de madera que se accionaba por la interacción de muelles con ruedas dentadas. En 2004, los científicos del museo de Florida demostraron que el vehículo funcionaba justo como el pintor lo había deseado.

La calculadora
Trazó las ideas con anotaciones y diagramas sobre una máquina calculadora que mantenía una relación de 10:1 en cada una de las ruedas registradoras.

El puente plegable
Aunque era un gran defensor de la paz y de las retiradas rápidas, el pintor desarrolló no pocas armas de guerra. Pensó en hacer un puente giratorio. Estaban unidos a un sistema enrollado en una base de cuerdas y poleas que permitían a un ejército recogerlo y marcharse rápidamente.

La ametralladora
Leonardo Da Vinci dibujó esta batería de artillería de rodadura alrededor del año 1480. Es una suerte de llamado a un principio guerrero sobre la necesidad de un ingeniero de guerra. El objeto posee una manivela se ajusta la elevación y varias cargas.

Los planeadores
El genio Leonardo Da Vinci fue el primero en soñar una suerte de aeroplano sin motor. El suyo está sostenido sólo por las corrientes de aire, para esto se basó en estudio intensivo sobre las alas de los murciélagos. Su máquina, como la de Ícaro, era incapaz de mantenerse mucho tiempo en el aire.




Conocimiento cientifico



El conocimiento científico es el conjunto de hechos verificables y sustentados en evidencia recogidos por las teorías científicas, así como el estudio de la adquisición, elaboración de nuevos conocimientos mediante el método científico. Una teoría científica es un conjunto consistente y deductivamente completo de proposiciones científicas que describen hechos relativos al campo de investigación de la teoría. En ese sentido el conocimiento científico sería el contenido proposicional completo de todas las teorías científicas empíricamente adecuadas.




Conocimiento


Hechos o información adquiridos por una persona a través de la experiencia o la educación, la comprensión teórica o práctica de un asunto referente a la realidad.
Lo que se adquiere como contenido intelectual relativo a un campo determinado o a la totalidad del universo.
Conciencia o familiaridad adquirida por la experiencia de un hecho o situación.
Representa toda certidumbre cognitiva mensurable según la respuesta a «¿por qué?», «¿cómo?», «¿cuándo?» y «¿dónde?».

No existe una única definición de «conocimiento». Sin embargo existen muchas perspectivas desde las que se puede considerar el conocimiento; siendo la consideración de su función y fundamento, un problema histórico de la reflexión filosófica y de la ciencia. La rama de la filosofía que estudia el conocimiento es la epistemología o teoría del conocimiento. La teoría del conocimiento estudia las posibles formas de relación entre el sujeto y el objeto. Se trata por lo tanto del estudio de la función del entendimiento propia de la persona.





La ciencia


La ciencia (del latín scientĭa ‘conocimiento’) es un sistema ordenado de conocimientos estructurados que busca la interpretación y el porqué de los fenómenos naturales y artificiales.1 Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en ámbitos específicos. A partir de estos se generan preguntas y razonamientos, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.2

La ciencia considera y tiene como fundamento las observaciones experimentales. Estas observaciones se organizan por medio de métodos, modelos y teorías con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello se establecen previamente unos criterios de verdad y un método de investigación. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de nuevos conocimientos en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a observaciones pasadas, presentes y futuras. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

En un sentido más restringido, un científico es un individuo que utiliza el método científico;3 esta acepción fue acuñada por el teólogo, filósofo y hombre de ciencia William Whewell en 1840 en Philosophy of the Inductive Sciences («Filosofía de las ciencias inductivas» en español)







Biografía de Luis Caballero Mejias


Luis Caballero Mejías Paz (Caracas, 12 de diciembre de 1903 - 12 de octubre de 1959) fue un ingeniero y profesor venezolano, dedicado a la investigación y la docencia en Venezuela a mediados del siglo XX, dejando importantes legados en el campo de la investigación.


Fue también el creador de la harina de maíz precocida, principal alimento de Venezuela.

Inició sus estudios primarios en el Colegio francés de Caracas y en 1925 parte hacia Chile, ingresando en la Escuela de artes y oficios de Santiago de Chile, donde se licencia como ingeniero mecánico en 1929. Posteriormente completaría su formación en los Estados Unidos2.

Carrera Profesional
A su regreso a Venezuela, fue nombrado ingeniero jefe de los astilleros de Puerto Cabello, lugar donde comenzaría también su carrera docente enseñando, formando en las técnicas del oficio a los jóvenes trabajadores que tenía a su cargo. Posteriormente sería nombrado jefe de ferrocarril en Santa Rosa (Quebrada Honda (Caracas)) y en 1937 fundaría en Caracas la Escuela Técnica Industrial de Venezuela que más tarde recibiría el nombre de su fundador, Escuela Técnica Industrial “Luis Caballero Mejías” (actualmente Facultad de ciencias de la Universidad central de Venezuela).3

En 1958 fue nombrado responsable de la Dirección de educación artesanal, industrial y comercial (DARINCO) desde donde promovió una reforma educativa del país, fomentando las enseñanzas técnicas a través de la creación de escuelas de oficios, escuelas técnicas de agricultura, escuelas artesanales e institutos de comercio, entre otras.4

Legado
Debido a su trabajo en el campo de la investigación técnica y la enseñanza, el estado Venezolano creó la Universidad nacional experimental politécnica UNEXPO. Tres ciudades se ofrecieron para el establecimiento de esta universidadː Caracas, Ciudad Guayana y Barquisimeto; siendo escogida esta última como sede principal gracias a la campaña realizada por la Sociedad de amigos de Barquisimeto (S.A.B.) con el apoyo del entonces Gobernador del estado Lara y de diversos medios de comunicación.
 

El 22 de septiembre de 1962 aparece en la Gaceta oficial de la República de Venezuela # 26958 el decreto # 864 donde se crea el Instituto politécnico superior con sede central en Barquisimeto, en su honor el Vice-rectorado Caracas (fundado el 23 de enero de 1974) lleva el nombre de "Luis Caballero Mejías" .

Harina de maiz precocida
La harina precocida de maíz es el ingrediente fundamental de las arepas, un plato básico de la cocina venezolana y colombiana. Antiguamente el procedimiento para procesar el maíz hasta hacerlo apto para este uso (maiz pilado) era muy complicado e implicaba una serie de laboriosos pasos para quitar la cáscara y el lumen (la parte germinal) de los granos.
 


El ingeniero mecánico venezolano Luis Caballero Mejías, inventó en 1954 el procedimiento industrial respectivo para su propia empresa La Arepera, C.A, El día 4 de junio de 1954, la Dirección de Comercio de la propiedad Industrial y Comercial del Ministerio de Fomento de la República de Venezuela, concedió la patente 5176 5 para procesar la harina de maíz, cuya patente sería comprada por el empresario Lorenzo Mendoza Fleury, quien con ella comenzaría a producir y comercializar la que seria conocida después como Harina P.A.N..

Biografía de Jacinto Convit


Jacinto Convit (Caracas, 11 de septiembre de 1913 – ibídem, 12 de mayo de 2014) fue un médico y científico venezolano, conocido por desarrollar la vacuna contra la lepra. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987 y fue nominado al Premio Nobel de Medicina en 1988. Falleció a la edad de 100 años.


Nació en Caracas, en la populosa parroquia de La Pastora, el 11 de septiembre de 1913, hijo de madre venezolana, Flora García Marrero, de origen canario y un español de origen catalán, Francesc Convit i Marti, naturalizado venezolano.

Educación formal y contribuciones
Inició sus estudios en el Liceo La Guaira, hoy "Andrés Bello", siendo alumno destacado de Rómulo Gallegos en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, de quien afirmó:

Qué buenos recuerdos, un profesor ejemplar de talante visionario.
Sus calificaciones, le hicieron merecer menciones honoríficas en asignaturas como fisiología y anatomía humana, clínica médica y clínica quirúrgica entre otras. Años después de empezar a destacarse como científico, expresó que:

Estudiábamos mucho, con gran intensidad y había mucho que memorizar. Hubo una época en la que llegué a sentir una especie de cansancio. El número de horas que había que estudiar era grande.
En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas en 1938. Se especializó en dermatología en los Estados Unidos. Como integrante del equipo médico del Leprocomio de Cabo Blanco (estado Vargas) se dedicó al tratamiento clínico contra la lepra, mientras en la colaboración con el Dr. Martín Vegas iniciaba en la vecina comunidad del litoral central una campaña educativa destinada a erradicar la creencia colectiva de contagio de dicha enfermedad por simple convivencia con los leprosos. Su creciente experiencia en el tratamiento e investigación de la lepra le permitió relacionarse con otros especialistas extranjeros, llegando asistir como delegado de Venezuela al Congreso Panamericano de Lepra celebrado en 1946 y al Congreso Internacional de Lepra que se llevó a cabo dos años después, en 1948.3

Tras obtener por oposición la plaza de médico dermatólogo en el Hospital Vargas de Caracas, se incorporó a la cátedra de dermatología del profesor Leopoldo Briceño Iragorry, siendo nombrado instructor y director de su laboratorio. Jacinto Convit desempeñó este cargo hasta 1950, fecha en que fue nombrado jefe de Clínica Dermatológica.

Reconocimientos a su carrera
En 1971 Convit fue nombrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) Director del Centro Cooperativo para el estudio Histológico y Clasificación de la Lepra, dirección que continuó desempeñando, hasta antes de su fallecimiento.

En 1968 fue nombrado Presidente de la Asociación Internacional de la Lepra (International Leprosy Association) y reelecto en 1973, también fue designado presidente de la International Journal of Leprosy Corporation. En 1976 fue electo director del Centro Panamericano de Investigación y Adiestramiento en Lepra y Enfermedades Tropicales.

En 1980, ingresa como individuo de número en la Academia Nacional de Medicina de Venezuela. Por su larga y fructífera trayectoria científica recibió numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos, el Premio Nacional de Ciencias en la especialidad de medicina, otorgado en 1980 por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT).

Desde su llegada a Cabo Blanco, Convit no descansó hasta obtener la vacuna contra la aciaga enfermedad. Gracias a sus trabajos, Venezuela se transformó en un centro de entrenamiento en lucha antileprosa. Ello le valió en 1987 el Premio Príncipe de Asturias en su mención científica y técnica, galardón concebido por el gobierno de España a las personas e instituciones iberoamericanas que han hecho significativos aportes en beneficio de la humanidad. También la nominación al Premio Nobel de Medicina en 1988, y en 2002, el otorgamiento por parte de la Organización Panamericana de la Salud del título “Héroe de la Salud Pública de las Américas”. Convit es considerado uno de los más importantes científicos del mundo.

En el año 2013 los diputados de la Asamblea Nacional venezolana aprobaron por primera vez un proyecto de reconocimiento a sus trabajos, con motivo del centenario de su nacimiento y por su obra, que incluye sus logros científicos a favor de la salud del pueblo venezolano y del mundo, por su dedicación al ejercicio de la medicina sin fines lucrativos y de enriquecimiento personal. Igualmente, los diputados del parlamento venezolano indicaron que se debía “solicitar el Premio Nobel de la Medicina al Dr. Jacinto Convit para reconocer su labor científica y los aportes que ha preservado para la salud de los pueblos del mundo”.4 5

Fue amplia la carrera y proyección de la obra del Dr. Convit a nivel internacional. En la actualidad el Instituto de Biomedicina recibe becarios enviados por la OMS/OPS provenientes de América, África y Asia.

Avances en la lepra
En 1937, el doctor Martín Vegas, conocido pionero en los estudios sobre la lepra, invitó a Convit a visitar la vieja casona del lazareto de Cabo Blanco en el estado Vargas, donde se alojaban cientos de pacientes afectados por lepra o lacería. En 1990, Convit escribía que su permanencia en Cabo Blanco fue enriquecedora en el plano personal y profesional.

"Aprendí a cuidar a los pacientes desempeñando labores de médico, juez, odontólogo y consejero, que sirvieron ampliamente para enriquecer mi conocimiento sobre la enfermedad y profundizar sobre el aspecto humano de los enfermos"
En aquel tiempo esta enfermedad era todavía motivo de prejuicios arraigados socialmente; a los leprosos se les encadenaba y eran custodiados por autoridades policiales, imagen que definiría el carácter humano de Convit, quien ante tal maltrato, exigió a los guardias un mejor proceder con los enfermos.

Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó al cierre de las leproserías siendo Venezuela el primer país en implementar esta medida.

Vacuna contra la lepra (Enfermedad de Hansen)
Jacinto Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos de la familia Dasypodidae y obtuvo el Mycobacterium leprae, que mezclado con la BCG (vacuna de la tuberculosis), produjo la inmunización. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987, además de ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina.

Creación de Institutos
Luego de controlar la lepra y otras enfermedades endémicas, Convit se planteó el reto de crear un centro de investigaciones científicas. Así, nació el Instituto de Dermatología (antecesor del actual de Instituto de Biomedicina de Caracas), el cual dirigió desde 1972, y es desde el 2 de julio de 1973, la sede del Centro Internacional de Investigación y Adiestramiento sobre Lepra y Enfermedades afines de la Organización Mundial de la Salud. Allí, después de mucho esfuerzo conjunto y continuo, surgió la vacuna contra la lepra, que sirvió de base para la vacuna contra la leishmaniasis.


En su trayectoria contribuyó a la fundación de diversas instituciones y asociaciones relacionadas con la labor médica, dentro y fuera de Venezuela. De esta forma, fue miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Dermatología y Venereología, de la Sociedad Venezolana de Alergología y de la Sociedad Venezolana de Salud Pública.

Aportes
Su más importante logro individual en el campo médico ha sido el desarrollo de una vacuna capaz de prevenir y curar la terrible enfermedad de la lepra, al que se agrega también al desarrollo (en equipo con sus colaboradores del Instituto de Biomedicina) de la vacuna contra la leishmaniasis cutánea. Convit también hizo importantes aportes en el conocimiento de enfermedades infecciosas, como la Oncocercosis y Micosis profundas.

Comunicado a la opinión pública
En enero de 2014, debido a una ola de rumores difundida por las redes sociales sobre la disponibilidad de una vacuna contra el cáncer de mama, colon y estómago en el Servicio Autónomo Instituto de Biomedicina (fundado por el Dr. Convit) debió «informar que eso era totalmente falso y que no se estaba realizando ningún estudio de este tipo». Por tanto, la Institución también hizo un llamado a la población a no participar en ningún tipo de terapia alternativa que sea promovida con el nombre del Dr. J. Convit. (véase: Comunicado a la opinión pública)

Vida familiar
En 1946, a los 33 años de edad, se casó con Rafaela Marotta D'Onofrio, de Caracas e italiana de origen, con quién tuvo cuatro hijos de los cuales viven: Francisco Convit, empresario radicado en Caracas, dedicado a la actividad agropecuaria y que ha tenido una destacada trayectoria en el hipismo poseyendo un stud y un haras; afición y propiedades, que por cierto, compartía con su padre. El Dr. Rafael J. Convit, cirujano plástico que reside en Washington DC y el Dr. Antonio Convit, profesor e investigador de la Universidad de Nueva York. Su hijo Oscar Convit falleció en el año 1978 y su esposa en el año 2011.


Fallecimiento
El Dr. Jacinto Convit falleció el 12 de mayo de 2014 según informaron sus familiares. Los actos velatorios se realizaron en el Cementerio del Este el 13 de mayo de 2014. Luego de este suceso, le fue concedida la “Orden Libertadores de Venezuela” post-mortem, en su primera clase mediante decreto presidencial.


Publicaciones científicas
Siendo designado médico jefe de la División de Lepra del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social de Venezuela publica diversos trabajos sobre la lepra, como:

El mal de Hansen;
Consideraciones sobre el enfermo dado de alta y otros tópicos relativos a la lepra;
Tratamiento preventivo de la erisipela recidivante para la vacunación local;
La Vitamina E;
Las atrofias musculares de la mano por neuritis leprosa y del tratamiento de estas lesiones por el alfatocolerol; y

Las lesiones leprosas del cuero cabelludo.